Honrando el valor de la producción artesanal


Decidí hacer mi idea realidad, en el momento en el que me di cuenta del potencial, calidad y belleza de esta artesanía maya, que desafortunadamente hoy en día no tiene el reconocimiento que merece. También lo vi como una oportunidad para que las artesanas revaloren su trabajo y la riqueza que representa.

La idea surgió a partir de un proyecto de servicio social. El objetivo de este proyecto era proponer nuevos diseños a los artesanos que trabajan con diferentes materiales, encontrando el punto de equilibrio entre las técnicas y tradiciones de los artesanos y el conocimiento del diseño contemporáneo que adquirimos durante la carrera.
Como diseñadora industrial, el proceso creativo es algo que sucede todo el tiempo, nunca se detiene, esto se trata de estar todo el tiempo absorbiendo ideas, culturas e imágenes, ya que la inspiración te puede pegar cuando menos te lo esperes.

La verdad es que siempre empiezo con querer seguir una metodología, pero creo que al final, lo mejor que puedes hacer es seguir tu instinto, ya que siento que de esto se trata el diseño, dejarte llevar por tus ideas y no seguir las reglas.

Llevar una buena relación con los empleados es la parte más importante para que el negocio sea exitoso. Que todo esté hecho con pasión y mucha dedicación es, en mi opinión, la razón del éxito de nuestra empresa.

El momento más satisfactorio es cuando veo en la gente un sentimiento de apreciación y de realización por el trabajo que implica el producto, por la riqueza cultural que carga y cuando se percatan del valor que tienen nuestras tradiciones.

El error más grande que he cometido, fue haber dudado del potencial de la empresa. Siento que cuando tienes una idea debes de confiar y entregarte al 100%, porque hacer las cosas a medias nunca te va a dar los resultados que esperas.

Mi miedo más profundo es definitivamente el conformismo, la zona de confort es muy peligrosa y me da pavor quedarme en ella.
Veo a nuestra empresa en el futuro en constante crecimiento, logrando algún día llegar a mercados internacionales.

Lo que más me gusta de ser emprendedor es que no hay nada escrito, ni una cierta forma de hacer las cosas, se aprende a base de prueba y error. No me ha afectado el hecho de emprender un negocio propio, pues siempre intento ser balanceada con mi trabajo y vida social, pero siempre se sacrifica tiempo libre para el desarrollo del negocio.

La falta de confianza y el miedo a fracasar son los obstáculos más grandes a los que se enfrenta un emprendedor en México. Resiliencia, originalidad y dinamismo, son los elementos más importantes para un emprendedor. Creo que siempre un proyecto que aporte al país, a la sociedad o al medio ambiente tiene más probabilidades de ser exitoso.

Muchas personas no se atreven a emprender por el miedo a salirse de su zona de confort y el miedo al fracaso. Una sola frase que refleja el emprendimiento sería: confiar y apostar por tus ideas. Una marca, de emprendedores que admiro mucho es “Biyuu”, una marca de tapetes artesanales.

Tres consejos que le daría a los mexicanos que desean emprender son: a escuchar más de una vez que no puedes, se fiel a la esencia original del negocio y toma riesgos.
Alguna vez participamos en un bazar de artesanías y no vendimos ni cerca de la cantidad que teníamos contemplado. Entendimos que hay que ser más selectivos y dirigirnos a un nicho de mercado más específico.

Nunca rendirse es clave.


Otros Blogs